En el pasado mes de octubre, Energesis participó en Valencia Digital Summit (VDS), un encuentro de referencia en el ámbito tecnológico. Durante dos días, especialistas de diferentes disciplinas profundizaron en un amplio abanico de temas de actualidad. El evento también actuó como plataforma para numerosas startups tecnológicas y facilitó el establecimiento de colaboraciones con empresas y agentes de otros sectores.
La seguridad como proceso dinámico en las ciudades del futuro
En la primera presentación que atendimos se profundizó en la seguridad de las ciudades. Debido al avance tecnológico de los últimos años, las ciudades futuras deberán confrontar más riesgos y vulnerabilidades. Los ataques ya no son solo físicos o digitales, si no amenazas híbridas que empiezan en el ciberespacio, comprometiendo sensores, cámaras o sistemas de gestión urbana, y acaban teniendo un impacto directo en sectores del mundo físico como el transporte, la energía o la vida pública. Ante este escenario, debemos tener en cuenta que la seguridad es un proceso y no un producto, se mimetiza con la realidad y el diseño de las ciudades, y que tiene que proteger sin afectar a la privacidad ni la calidad de vida urbana.
Para ello, es esencial adelantarse a la posición de los atacantes, que buscan oportunidades de ofensiva hasta que encuentran el punto débil. Formular las preguntas de qué está en peligro, por qué lo está y cuáles serían las consecuencias si se llegara a producir ese ataque es también un punto a considerar. Y sobre todo utilizar diferentes técnicas, de detección, disuasión, retraso y respuesta apoyadas en análisis avanzados y automatización.
Espacios que incluyen o excluyen: el diseño urbano desde la neurociencia
Continuamos la experiencia con la doctora Elisabeth Nelson, que nos sorprendió con su carrera en neurociencia especializada en el diseño de espacios, planteando que las ciudades están construidas para un tipo de persona “promedio” que en realidad no existe. Realizó a los asistentes unas preguntas para comprobar su teoría, proponiendo que se sentaran las personas que se encontraran más activos por la mañana, que tuvieran facilidad para concentrarse o cuyo trabajo no fuera artístico. Quedó en pie una sola persona. A partir de esa declaración, habló de la importancia del diseño de los espacios en los que vivimos, tanto interiores como exteriores, porque tienen el poder de incluirnos, liberarnos o agobiarnos. Es por esto que al construir el entorno es posible ver a todas las mentes y cuerpos, para progresar.
Se trató un tema muy similar en la siguiente ponencia. Llevaron a cabo un experimento que midió la ocupación del espacio en el patio de algunos colegios, que son como una sociedad en miniatura por ser los primeros lugares en los que los niños, futuros adultos, gozan de libertad de comportamiento al no estar bajo las directrices de ningún padre o profesor. El experimento reveló que, por lo general, las niñas quedaban reservadas en la periferia, mientras que los niños correteaban por todo el centro del patio. Este patrón conectaba directamente con la idea central de la anterior charla: los espacios no son neutros. Por eso, repensar cómo diseñamos escuelas, plazas, parques o el transporte público es clave para construir urbes más justas e inclusivas.
Identidad biométrica a través del ritmo cardíaco
La última del primer día fue realizada por una empresa que se dedica a utilizar el dibujo del ritmo cardíaco para identificar a las personas. La CEO contó su historia personal, que debido a sus múltiples nacionalidades y documentos de identificación le resultaba muy complicado encontrar su identidad. En cambio, con el electrocardiograma se podría prescindir de estos documentos ya que sería único para cada uno. Se planteó la posibilidad de que aumente su uso para acceder a parques de atracciones como Disneyland, siendo medido con accesorios como pulseras o anillos.
















Smart cities con propósito: tecnología al servicio del bienestar urbano
El segundo día comenzó fuerte, con varias ponencias centradas en las smart cities y el llamado Cityverse. El concepto de ciudad inteligente se presentó como un entramado de datos procedentes de sensores, infraestructuras y servicios públicos que permite gestionar mejor la movilidad, la energía o la calidad del aire. El cityverse se definió como un entorno digital que actúa como “gemelo” de la ciudad física: una representación virtual donde se pueden simular escenarios, evaluar decisiones antes de aplicarlas y coordinar a múltiples actores públicos y privados. Esta visión conectó directamente con nuestra actividad en Energesis, ya que sin datos fiables sobre el entorno —como las variables atmosféricas que medimos— estas plataformas no podrían ofrecer modelos realistas ni apoyar decisiones informadas.
También se subrayó la importancia de que estas nuevas capas digitales no se limiten a ser un escaparate tecnológico, sino que den respuesta a problemas reales: contaminación, olas de calor, consumo energético, accesibilidad o desigualdad en el uso del espacio urbano. Para ello, se insistió en la necesidad de estándares abiertos, interoperabilidad entre sistemas y colaboración entre administraciones, empresas tecnológicas, startups y ciudadanía. Solo así el Cityverse puede convertirse en una herramienta para planificar ciudades más sostenibles y habitables, y no en un simple ejercicio de visualización.
En conjunto, la participación en VDS nos permitió reforzar una idea clave: la tecnología por sí sola no transforma las ciudades. Lo hace cuando se combina con una reflexión profunda sobre la seguridad, el diseño de los espacios, la inclusión y la gobernanza de los datos. Para Energesis, este encuentro ha supuesto confirmar que el trabajo en sensorización ambiental y análisis avanzado de datos encaja plenamente en las tendencias que marcarán el futuro urbano, y nos anima a seguir colaborando en proyectos que acerquen ese futuro a la realidad cotidiana de las personas.



